Emprendimiento para la inclusión laboral de las personas con discapacidad

 

Si hace unos días hablábamos en el blog sobre el reto de la inclusión de las personas con discapacidad en el tejido empresarial a través de la contratación, nos parece interesante completarlo hoy con una reflexión sobre la fórmula de autoempleo en este colectivo, o lo que es lo mismo, sobre los emprendedores con discapacidad.

 En España ya hay en marcha algunas iniciativas como el Aula de emprendedores “Aprende y Emprende”  de ESADE y la Fundación Prevent, o el Programa de Emprendedores promovido por la Fundación ONCE y FSC, que fomentan el emprendimiento como una opción de inserción laboral y desarrollo personal para las personas con discapacidad intelectual y/o física.

 Algunos de los resultados de estos programas, que precisamente conocíamos estos días, nos indican que con el apoyo y asesoramiento técnico necesario, al igual que sucede en otras incubadoras, este colectivo ha logrado poner en marcha ideas de negocio interesantes.

 Esto supone un paso más hacia la igualdad de oportunidades de las personas con discapacidad en el mundo laboral desde el emprendimiento. Un reto que serán capaces de superar gracias a programas como éstos, que posibilitan la formación específica en este ámbito y facilitan las herramientas necesarias para poner en marcha una apuesta empresarial competitiva y sostenible.

 Éste es un ejemplo más de inclusión laboral que nos debe ayudar a abrir los ojos y desprendernos de barreras y prejuicios hacia las personas con discapacidad intelectual, que están tan capacitadas para emprender como el resto, siempre que se les proporcione el escenario adecuado.

Puesto que el trabajo es uno de los factores principales de inclusión social, nuestra editorial se compromete día a día con la integración de las personas con Discapacidad Intelectual y produce materiales para alumnos con N.E.E., cuyo objetivo final, entre otros, es su inclusión en el mercado laboral.